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El Pez por su boca, muere

Resulta muy curioso que a estas alturas del partido (para estar acorde a la moda futbolera), aún la gente se deja llevar por, digamos, expresiones tendientes a incomodar, comúnmente llamados petardos. Tales comportamientos tienen un interesante caldo de cultivo en el desconocimiento o en la ignorancia.
Dar por hecho un comentario, una frase o un texto, sin analizar el entorno, facilita la confusión y la toma de decisiones erróneas. De ahí que cuando el rumor sale, toma tal fuerza que a poco se convierte en una verdad incotrovertible, casi como un dogma. Y de nuevo, tiene mucha importancia el caldo de cultivo mencionado.
Me encantó el show del martes pasado, costoso porque TUS impuestos y MIS impuestos lo pagaron. Vamos, el famoso debate de los 5 fantásticos (4, porque uno nomás no pinta ni para conservar el registro electoral -y nome refiero al Dr. Simi-) Más cuando empezaron los chismes de vecindad, sobre todo eso del tema del cuñado incómodo.
Es terrible que en esos momentos, tienda a destaparse una cloaca que había permanecido algo de tiempo cerrada. Probablemente los estrategas o los malosos consideraron adecuado dar el golpe definitivo que a luego se vio reflejado en la opinión del público.
Lo peor es el escaso sentido de la organización de quienes están involucrados. Bien decían que "en los momentos de crisis lo adecuado es tener un canal único de comunicación", esto es, centralizar la información y evitar posturas contradictorias que en vez de fortalecer, debilitan. Aunque te pregunten del caso, por ejemplo, lo mejor es hacer mutis y que alguien (menos tu) haga las aclaraciones pertinentes. Así por lo menos la quemada te deja como víctima de segundo grado, y la piel renace🙂
Esto no aplica solo a las cuestiones de política y politiquería: también en gran medida aplica en la vida común, corriente y patética de los habitantes de este Planeta Prisión. ¿Cuántas veces no hemos estado metidos en líos por un rumor, un comentario mal intencionado o un chisme, de plano? Quien diga que jamás ha estado en una situación así, miente.
Y más aún cuando ese rumor, comentario o chisme alude a dos o más personas. Si entre ellas no se ponen de acuerdo, el resultado es terrible: nadie tiene la razón, y todos tienen cola que les pisen, aunque sean superiores en conciencia de la Madre Teresa de Calcuta. Obviamente, que en estos casos debe haber lo que llama "unidad de criterio", esto es, una postura aplica a todos por igual. Por eso deben ser muy razonadas las posiciones de réplica y debate.
Así, hay dos principios que podemos aplicaren esos casos: la triada de la benevolencia, o el principio de la prueba.
La Triada consiste en analizar si el comentario es bueno, es necesario, y es importante. Si no se cumple alguna de las tres, simplemente darle "delete" al asunto y no alimentar a la bestia "rumor".
El principio de la prueba consiste en que, quien afirma, está obligado a probar. Si no es posible probar el sustento del dicho de manera objetiva, de plano, el asunto es pérdida de tiempo.
Otro error es dar explicaciones o hablar de más. ¿Cuántas veces no lo hemos hecho? De una pregunta simple, por ejemplo, ¿por qué vienes así?, hay un mar de respuestas y justificaciones que dejan entrever que algo raro ha pasado, y se siembra la semilla de la duda.
Simplemente, hay que recordar que, "explicación no pedida confesión de culpa expresa", y limitarse a dar una respuesta firme, concreta y simple. "LLego así porque ___". Punto.
Otra situación es cuando buscamos pretextos y más pretextos para no cumplir con un compromiso, o con una obligación, o un deber. Tratamos a veces de evadir la responsabilidad hechándole la culpa de todo a todos. Todos son responsables, menos yo. Apliquemos el principio del pendejo: "Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pendejos" (entendido este término como alguien muy lerdo o lento de actuación). Levante la mano quien no haya dado alguna excusa en su vida.
Finalmente, tenemos el caso de quienes convencen de una manera tan sutil, que el más avispado cae en la red. Ejemplo clásico son los "infomerciales", que con un remedio milagro, componen el mundo y todos sus bemoles. El problema viene cuando el ofrecimiento cae por su propio peso, obviamente porque no tenía un sustento material u objetivo.
Dejemos, pues, de lado los comentarios mal intencionados, los rumores y los chismes. Debemos ver el caso en todo su entorno y magnitud. Hay que informarnos de varias fuentes. Leer, leer y leer. Solo así podremos forma un criterio y, en su caso, tomar la mejor decisión.
Yo por lo pronto ya pedí al IFAI datos con relación al "cuñado incómodo". Solo que mi petición no tendrá respuesta al corto plazo porque está saturado de solicitudes🙂
 
Categorías:Entretenimiento
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