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Pregunta Maldita

Anoche me di cuenta de lo fácil que es caer en la codependencia y en el chantaje. Siempre es usual la pregunta "¿me amas?", y claro que es hermoso poder contestarla en silencio (¿valen más los hechos que las palabras?). Pero la insistencia del "¿me amas?" poco a poco se va haciendo un pesado lastre que cuesta trabajo echar por la borda…
 
Eso fue lo que me pasó cuando me relacioné con mi ahora ex-mujer: La pregunta maldita de "¿me amas?" se convirtió en un yugo demandante, desgastante y frustrante. ¡Con cuantas ganas le hubiera dicho "ya no estés jorobando con lo mismo"! Pero no supe hacerlo a tiempo…
 
Creía que hacer TODO lo que me dijera, era amar. Que no replicar, era amar. Que callar mis necesidades, era amar. Que soportar humillaciones, era amar. Que atender caprichos, era amar. Que tolerar chantajes, era amar. Que hacer o dejar de hacer lo que me ordenara, era amar…
 
Jamás la amé con mi corazón. Por alguna razón creí que estar en sus brazos me haría superar el dolor y la pena que tuve que llevar conmigo durante varios años en aquel grupo en el que nací hace 37 años. Fue caer en un tremendo error, cuyo precio es altísimo.
 
Tomar la decisión de ya no "amar" fue dificil. Superar las cadenas del yugo pariental, y las maritales, fue complicado. Luchar día a día contra ese sentimiento de culpa de "si no haces lo que te digo, me lastimas", el "es que ya no me amas", fue duro. Pero lo hice. Aún hoy que continuo con un complejo proceso judicial, evitar caer en el chantaje a costa de una criatura es una labor que es dolorosa, y necesaria.
 
Ya mi ex-mujer salió de mi vida, y ahora estás tú…
 
Y ese trauma, ese dolor, esa pena, ese coraje, ¿aún sigue vivo? Si, aunque los actores y las circunstancias sean distintas, aunque el mundo haya girado miles de veces, aún hay detalles y situaciones que detonan esos sentimientos cual explosión atómica en mi mente y en mi corazón…
 
Odio eso de "¿me amas?". Es la parte principal de una orden que llega lenta y suavemente cual amante en medio de la noche: "Si me amas, harás lo que te digo". 
 
¿Acaso eso es justo? Por supuesto que no. Limita y niega por completo el derecho y la libertad de expresar las necesidades propias: "Si me amas, evitarás contrariarme" "Si me amas, solo yo tengo voz y voto. Tú no".
 
Por eso ODIO decir eso de "te amo" en respuesta a un "¿me amas?". Quiero decirlo sin tapujos, espontáneo… que salga de mi, y NO como una obligación de darte gusto. Quiero que salga junto con la explosión del clímax al momento de hacerte mía, que mis ojos se llenen de lágrimas al decirlo… y no como una obligación…
 
Si te amo, lo verás en mis actos. ¿No te has dado cuenta de que he hecho por tí? ¿Mis noches de desvelo, no te dicen nada? ¿Por qué insistes en hacerme tu esclavo con "¿me amas?" ¿Por qué te cuesta tanto trabajo oírme, apoyarme, darme tu hombro? ¿Por qué mis necesidades las consideras algo sin importancia? ¿Por que te burlas de lo que me pasa?
 
No entiendo, deveras que no entiendo, ¿por qué me reclamas y reprochas lo que hago, si siempre lo había hecho así como algo normal en mi rutina? ¿Quieres hacerme o tenerme a tu imagen y semejanza? Eso no es posible. ¿Necesitas que esté disponible, a disposición todos los días a todas horas? Tampoco es posible. Siempre respeté y he respetado tu espacio vital, tu privacidad ¿por qué quieres adueñarte de eso? Hay cosas de mí que no te pertenecen, que jamás tendrás, que jamás te daré, porque las necesito para ser YO mismo, que me permiten conservar mi identidad por sobre todas las cosas…
 
No estoy para cumplir tus caprichos, ni para satisfacer tus necesidades. Menos para hacer lo que me ordenes. Estoy a tu servicio, pero no soy tu sirviente.
 
He decidido ya no hacer lo mismo. Yo te doy mi mano, mi apoyo, mi amor, mis fuerzas… simplemente no me exijas, no me presiones, no me obligues. Jamás vuelvas a preguntarme eso de "¿me amas?". Evita eso. Jamás contestaré esa pregunta maldita. Jamás…
 
Si para tí es importante eso de "¿me amas?", y tener a tu disposición a quien someter, soy la persona inadecuada. Aquí estoy, aquí estaré. No lloraré tu partida, ni haré un drama si me dejas, porque esa es tu decisión.
 
Llámame, si me necesitas…
Categorías:Salud y bienestar
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