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Nada Personal

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Bueno. Ya son 37 años y aún sigo arrastrando traumas. Y el primer paso para solucionar un trauma, o un problema, es reconocer que se tiene. Inicié con esto de escribir lo que siento porque de alguna forma me sirve para conocer cosas de mí que quizá por la rutina diaria no tenía conciencia de que estuviesen ahí (además ahorro en gastos del sicoloco). Aunque es interesante expresar lo que siento en un momento dado porque las cosas fluyen como agua hacia el río de la vida, mismo que se encargará de disolver esos sentimientos.
 
Buscando en los archivos secretos del baúl, me percaté que mi libertad de expresión siempre estuvo sometida a los deseos de alguien. En este caso, de mis progenitores. No había posibilidad de decir lo que sentía o cómo me sentía porque el reproche, el regaño o los coscorrones llegaban implacables. Nunca se podía cuestionar algo aunque fuera asunto propio. Por otro lado, la falta de cariño me orilló a buscar de cualquier forma un medio para complacerles. Quería sentirme amado o, por lo menos, que existía. Nada de lo que hacía les parecía correcto: siempre estaba mal o de plano no hacía lo suficiente.
 
Nunca fui un estudiante modelo. Más bien en rango medio. Solo repetí un grado escolar y, las buenas calificaciones, los logros académicos, no eran reconocidos porque esa era "mi obligación". Además, siempre tenía que ver por los antes que por mí mismo, porque de otro modo yo "era un egoísta". Decir NO resultaba más que dificil, imposible. ¿Por qué? Simplemente porque de decir NO, perdería el poco cariño o aprecio que recibía a cuenta gotas. Tal vez la necesidad de sentirme apreciado me hacía sacrificar mi identidad y estar arropado momentáneamente.
 
Pasa el tiempo, y esa flaca autoestima siempre me hizo sentirme feo. Debía dar de más para poder recibir algo a cambio. Siempre estuvo presente eso de "es mejor dar que recibir", lo que es correcto en cierta medida, pero todo exceso es incorrecto.
 
Las Consecuencias
Esta situción de vivir en un ambiente que ahoga, me llevó a luchar por mis ideales. Siempre tuve la intención de salir de la casa paterna con el propósito de evaluarme a mí mismo, saber de qué estaba hecho, y no soportar ese ambiente. Estudiar leyes fuera de mi ciudad de origen fue un tanque de oxígeno muy valioso. A pesar de que a veces despotrico contra Dios, le agradezco es hermosa oportunidad. Esos fueron los cinco años más hermosos de mi vida hasta ese momento.
 
Conocer nuevos amigos, otros ambientes y sobrevivir con escaso dinero fue algo realmente satisfactorio. De alguna forma me forjó el carácter y, sobre todo, no dejarme caer. Cuando estuve de "ala caída" por una pretensa, me sentí fatal cuando me mandó por un tubo. Y se lo agradezco infinito porque aprendí algo realmente importante: en esas cosas hay que saber decir que NO.
 
Más adelante, en esa época, otra pretensa me mandó a la goma. Y fue cuando inicié mi primer noviazgo. Y fue por la necesidad de sentirme amado por alguien, aunque yo no sentía precisamente lo mismo. Elhaber omitido el NO en su momento, me llevó a un matrimonio que por más que traté de llevar en paz no funcionó. Simplemente, aunque la jaula sea de oro, jaula es. Y yo sentía en mis adentros la necesidad de hacer más por mi cuenta.
 
La separación fue total desde 1998. Mi hijo tenía entonces un año de edad. Ahí aprendí lo doloroso que es decir NO cuando él pequeñín me daba a entender que me quedara. Creo que esa fue una buena decisión. Separarme implicó dejar todo el patrimonio que había formado. Me quedé en la calle y, posteriormente perdí mi empleo. Ese periodo oscuro fue el punto de partida para reencontrarme de algún modo con el niño desvalido: no tenía con quien acudir, ni quien me apoyara. Me fisuré el tobillo y estar herido sin posibilidad de atenderme, y con la necesidad de conseguir dinero, uf, me hizo pensar que era afortunado: hay personas en peor situación.
 
Finge que  NO
Necesitaba urgentemente de alguien que me apoyase. Sin embargo, fingir que no de alguna forma hizo surgir de mi el coraje y la casta para poder salir adelante. Y lo logré. Una gran amiga mía me apoyó para conseguir mi empleo actual y las cosas mejoraron un poco. También por ese entonces comencé a tener vida en común con mi actual pareja. Al inicio todo fue miel sobre hojuelas. Después las exigencias y yo me sentía obligado a dar de más para conservar esa relación pues, en su momento, me dió aquello que tanto deseaba.
 
Hacía lo posible por tener orden, y estúpidamente empecé a cargar un bulto que no me correspondía. Mis esfuerzos han sido en vano porque haga lo que haga, nada está bien. Y me di cuenta después que no es lo que quiero. Esta relación para mí está rota. Hay convivencia, sí, pero es simplemente vivir bajo un mismo techo. ¡Me siento súper bien cuando estoy solo en casa! No tengo que dar cuentas, ni compartir mi tiempo. Puedo hacer lo que me plazca como, por ejemplo, hacer mis investigaciones, redactar cuentos y escribir coas como esta.
 
¿Finjo que la relación está bien? Probablemente por la intención de "no lastimarla". Pero eso es peor, y lo he comprendido desde hace tiempo. Me da miedo hacerlo, pero ya no puedo, ni debo, por el bien de ambos, continuar con esto.
 
Renacer
Jamás creí que conocer a una persona por el chat cambiara mi vida. Conocerla a ella fue lo más hermoso que pudo haberme sucedido en la vida. Eso me demostró aunque fuera por breves instantes que Dios existe, que esa relación no fue un sueño. Ella hizo surgir en mí al niño que ansiaba ser acariciado, al poeta que aguardaba en las noches el momento de salir, al hombre que siempre quiso ser y que no era. Me enseñó que los sueños son posibles de cumplir, y que es hermoso tocar esa estrella en la intimidad…
 
Su ánimo y su impulso sobre mí me hizo crecer y creer en mí. Hice cosas que en mivida había pensado volver a hacer: salir a carretera sin rumbo fijo, beber, bailar, disfrutar, caminar tomado de la mano, abrazar sin tapujos… cuando me abrazaba yo pedía que no me soltara, quería que se fundiera en mí… ¡Me sentía grande, valioso, amado!
 
Mis amigos se sorprendieron alver mi cambio de estado de ánimo. ¡Nunca me habían visto tan feliz, tan pleno! Había hecho muchos planes a futuro que quería que se hicieran de YA, pero todo lleva un orden, un "por qué", una razón. Todo en este mundo debe acomodarse en armonía perfecta, y eso toma su tiempo.
 
La Caída
Tal vez fue apresurado, o yo tomé o tomamos mal alguna decisión. A poco comenzaron los líos de compatibilidad. De alguna manera, había aprendido a expresarme y esa libertad de expresión fue anulada, porque lo que decía o dejaba de decir, estaba mal. Me empecé a sentir desvalorado porque igual hiciera o dejara de hacer, estaba mal. Tengo limitaciones materiales y financieras que odiosamente me impiden hasta cierto punto hacer lo que deseo.
 
Una relación es paritaria siempre. Y la lealtad se gana, no se exije. Tengo la mala costumbre de regresar los argumentos. Así como me reprochan, así contesto. Tal vez fue estúpido de mi parte, pero no iba a dejar que me vapulearan. Eso sería como volver a una etapa de mi vida que está superada. Hay cosas de mí que me pertenecen y que jamás le daré a nadie, porque son mías.
 
A estas alturas del partido ya estoy más allá de bien y del mal. Pero aún me duele decir que NO, y más me duele que quien me dió tanto, se aleje de mí. Me da miedo perderla porque sé que jamás encontraré a alguien como ella. Sin embargo, yo sé que tomará la mejor decisión para ella, y yo tomaré la mejor para mí. Las cosas a la fuerza no funcionan, es como querer armar un rompecabezas a martillazos. Yo tengo la confianza y la certeza de que todo se mejorará.
 
La Confrontación
Estas situaciones me ayudaron bastante, o nos ayudaron mucho. A pesar de haberme separado de mi ex-mujer, aún tenía ella algo de poder e influencia sobre mí. Gracias a lo vivido, he sabido manejar varias situaciones que en otro momento hubieran sido desastrozas para mí y para mi hijo. La última fue una amenaza a gritos de ser encarcelado que ella me hizo frente a mi hijo. La actitud de no caer en lo mismo que aprendí, la forma de afrontar los problemas que aquella chica que conocí en chat me enseñó, y la autoestima que me ha dado la vida, me hicieron salir avante de ese asunto.
 
Son enseñanzas que me han costado casi 18 años de mi vida, y un corazón destrozado (por primera vez he sentido eso). Y son cosas que creo debo compartir para que las pendejadas que todos cometemos en la vida sean más sencillas de superar o fáciles de evitar. Ya he tomado la decisión de caminar y de no perder la verticalidad (tan solo añoche me quise poner ebrio por decepción). No caeré en lo mismo…
 
 
 
 
 
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Categorías:Salud y bienestar
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